2º Edición del Trail del Cristo, prueba englobada en el circuito Trail Series de Ciudad Real. Carreras que tuvo mucho éxito el pasado año y que teníamos ganas de visitar.

La mañana se levanto fresquita (aunque luego apretaría el calor), y mientras los chicos de la organización del CD Pesebrillo, terminaban de ultimar los detalles de la zona de salida/meta, algunos íbamos a las instalaciones de la Quesería Montebrezo a retirar nuestro dorsal y la bolsa del corredor (camiseta técnica personalizada muy chula, mazapán, cuña de queso, botellita de aceite, dorsal en tela e información variada).

Después de una charla técnica donde se nos explico las características de la prueba e informo de los posibles problemas y consejos para afrontar de manera segura la carrera, iniciamos la cuenta atrás y… a correr!

En previsión de la dureza de la prueba visto el perfil, algunos como yo, nos tomamos con calma el principio. Soy bastante reservón, sobre todo en las carreras que no conozco bien, algunas malas experiencias me han hecho tomarme las cosas de menos a más. (Menos mal que lo hice así).

Nada más empezar, a 400 metros de la salida, comienza una subida muy leve, todavía dentro del pueblo, salimos a un camino y al poco estamos en el principio de la primera subida fuerte por una pedriza. Super dura esta subida, los músculos aún están fríos y me empiezo a acordar de los bastones que me he dejado en casa.

En esta subida se empieza a ver la fila india, unos se destacan, y otros nos lo tomamos con un poquito más de calma. Llegamos a la cima y después de crestear un poco, bajamos otra vez por sendero y sobre todo por piedras (más piedras). Al cabo de un rato de bajada, y me vais a llamar exagerado, el olor a goma quemada de la suela de las zapatillas se hace ostensible, lo comento con mis compañeros temporales de carrera y se dan cuenta también, echamos unas risas pensando en la suela de mis Ultra Raptor.

Al finalizar la bajada, primer avituallamiento, me vuelvo un poco loco y como me veo bien de agua, y no necesito isotónico, no paro. Prefiero aprovechar para soltar piernas en el primer camino desde la salida que se ofrece a trotar un poco.

Llegamos a una presa pequeña, no hay mucha agua, pero el paisaje es bastante bonito. Cruzamos la presa y venga..otra vez para arriba y otra vez casi vertical. Las pendientes son de “echar las manos al suelo” por lo que, sin bastones, los cuadriceps empiezan a notar el sobre esfuerzo. Seguimos hasta arriba, volvemos a trotar un poco por la cima y después de un pequeño cortafuegos no muy empinado, otra vez para abajo.

Llegamos al 2º avituallamiento y en este, si me paro. Bastante completo con isotónica de dos sabores (limón y ¿fresa?), gominolas, frutos secos, melón, sandía, plátanos y naranjas….y por supuesto agua. Respetando e intentando dejar la menos huella posible en el medio ambiente, no hay vasos. Perfecto.

Afrontamos ahora una subida menos exigente pero un poco más larga, nos cruzamos con la gente del senderismo, son bastantes y la verdad, mola mucho ver a la gente haciendo deporte en el campo. Siempre animan un montón.

En este rato coincido con varios corredores de Corricollano, Bolaños y algún que otro club más. Empieza a hacer calor y afrontamos una zona de toboganes que nos lleva al siguiente avituallamiento donde después volveremos a pasar. Es el corte de la prueba, kilómetro 16, para mi sorpresa, llevo una hora y pico de adelanto respecto al corte. Por ahora me siento bien.

A partir de este punto, las grabaciones con la cámara, son más esporádicas. El cansancio empieza a hacer mella y no quiero caerme.

Otra subida dura en línea recta y damos la vuelta a por detrás con un llanito que se agradece una vez más para soltar las piernas. Encaramos una de las últimas subidas que nos llevará al avituallamiento del 16, en este caso será ya nuestro kilómetro 27. Desde este puesto se aprecia la última subida super empinada y que va a requerir de un último esfuerzo. Mis cuadriceps vienen ya cargados e incluso empiezo a apreciar signos de acalambramiento. Antes de irme del avituallamiento le pido al técnico de protección civil que por favor me de reflex “o algo” para esos calambres. Me da una crema (phisiorelax) y tras embadurnarme, me decido y voy a afrontar el final de carrera.

Troto hasta el comienzo de la parte más empinada del cortafuegos y empieza el peor momento de la carrera, vuelven los calambres y con el 70% de la subida hecha, tengo que pararme, el bloqueo es evidente al intentar seguir subiendo, y lo peor, al pararme también. Decido ir muy despacito e incluso “de lado” para poder terminar la subida y ver que tal se comportan las piernas sin inclinación. Pasa un rato de sufrimiento y llego a lo más alto, efectivamente al llanear las molestias casi desaparecen y me dejan hasta trotar, el terreno es complicado con las piedras, jaras y muchas raíces en el suelo, un despiste y te puedes ir al suelo. En un momento que giro la mirada para buscar la siguiente baliza, y con las piernas que responden poco a movimientos bruscos, tropiezo y PUM, golpazo contra el suelo…..es la primera vez que me caigo en una carrera y agradezco un montón que no haya sido en bajada. Herida en la rodilla, uña del dedo de la mano rota, el golpazo en el costado, y lo que más me duele, el garmin con un piquetito (muy pequeñito, pero piquetito). Siempre miro el lado bueno de las cosas, y esta caída me hace afrontar la bajada final con mucha más calma, lo importante es llegar.

Miro el móvil y tengo una sorpresa muy especial en meta, mi preciosa familia ha venido a ver mi llegada. Os puedo asegurar que después de los 30kms, los calambres, el calor inesperado para estas fechas y la caída, no hay mejor motivación que ver las caras de los tuyos al final. Gracias Laura por hacerme olvidar los distintos problemas que pase en carrera. Te eche de menos cada kilómetro en carrera a mi lado, pero el final fue genial.

No quiero despedir la crónica sin valorar la carrera. Para mi gusto es bastante dura, sobre todo si te olvidas los bastones en casa. Los tobillos y las rodillas sufren un desgaste importante con tantas piedras. Aún así, merece muchísimo correrla y disfrutar de esos senderos, vistas y paisajes que nos regala el camino.

Mi enhorabuena a la organización por su trabajo impecable, todo es mejorable siempre, pero se nota el cariño y el esfuerzo que han puesto en que la prueba tenga calidad y los que la corremos podamos disfrutarla. Agradecimiento total a los voluntarios que han estado por todos los avituallamientos, cruces complicados, etc… NOS VEMOS EN LA PRÓXIMA!

Crónica y experiencia personal por Antonio Gallego – Revista Runin926.

Ruta generada por mi en Wikiloc

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Vídeo de la carrera