¿Quien es Kathrine Switzer?

El dorsal 261 de la Maratón de Boston de 1967.

Si solo leemos eso, no nos damos cuenta de lo importante que fue su decisión para el futuro de la inclusión de la mujer en el deporte popular y más concretamente en el mundo del running.

Aficionada a correr gracias a su padre, que la animó desde que era una niña, Kathy Switzer empezó a entrenar con el equipo de atletismo de su Universidad, donde entrenaba con los chicos. Su entrenador empezó a hablarle de la maratón y ella decidió que quería participar en una, pese a que en aquel entonces, las mujeres no participaban en ellas. Este hecho no detuvo a Switzer y empezó a entrenar duro, hasta que estuvo preparada. Se decidió por una de las maratones más famosas y con más solera del mundo, la de Boston.

Cuando llegó la hora de registrarse, las dudas asaltaron a Kathrine, a su entrenador, y a Tom, su novio, jugador de fútbol americano que también había decidido participar en Boston. Sabían que nunca ninguna mujer había competido en un maratón. Sabían que no estaría bien visto. Pero no sabían si era ilegal o no. Así que fueron a comprobar el libro de normas de competición y de registro, y no decía absolutamente nada sobre las mujeres. Se daba por hecho que ninguna mujer en su sano juicio se plantearía correr un maratón. O, simplemente, no existían. Por si acaso, hizo la solicitud firmando como K.V.Switzer, y fue aceptada.

Muchos corredores saludaron con simpatía la presencia de Kathy, a la que animaron de cara a su participación. Pero cuando llevaba algo más de tres kilómetros, la cosa se puso fea: entró en escena Jock Semple.

Semple, nacido en Escocia y establecido en Estados Unidos desde la adolescencia, fue corredor de maratones y masajista de equipos como los Boston Bruins de hockey o los Celtics de baloncesto. En la maratón, Semple ejercía de codirector de la carrera. Este cascarrabias escocés tenía fama por su mal carácter y por sus denodados esfuerzos, cada año, de eliminar de la carrera todo atisbo de broma o de actuación que se saliera de la más rigurosa ortodoxia. En 1957, de hecho, casi lo denuncian por agredir a un corredor que salió a disputar la maratón con aletas, gafas y tubo de buzo.

Cuando Jock Semple se percató de la presencia de Kathy Switzer, no dudó ni un momento en salir en persecución de la joven, preso de la ira, y gritarle: “¡Sal de mi puta carrera y devuélveme esos dorsales!”. Tom Miller consiguió empujar a Semple, tirarlo, y Kathy, que confesó estar “aterrorizada”, siguió corriendo. Un fotógrafo captó el incidente y las imágenes dieron la vuelta al mundo.

Switzer logró acabar la carrera, con un tiempo de en torno a 4 horas y 20 minutos. Pero las consecuencias no fueron las mejores. La AAU (la Unión de Atletas Amateurs) decidió prohibir expresamente la participación de mujeres en carreras populares. A partir de ese momento, Kathy Switzer abanderó un movimiento para pedir que las mujeres pudieran participar en maratones. Les costó cinco años conseguirlo: en 1972, se abrió la participación femenina en maratones.

Switzer, por supuesto, siguió compitiendo. En 1974 ganó la maratón de Nueva York y en 1975 logró su mejor tiempo en la maratón de (precisamente) Boston, con 2:51:37. Kathy Switzer, desde entonces, ha dedicado su vida a la maratón.

Jock Semple, años después de su encontronazo con Kathrine Switzer, se disculpó con ella. Además, una vez fue totalmente legal que las mujeres corrieran maratones, Semple se convirtió en uno de los más firmes defensores de las atletas femeninas.

Hoy, Kathy sigue siendo una apasionada runner, y además es comentarista el deporte en diversos medios periodísticos, principalmente en ocasiones de transmisiones en televisivas en vivo. Además, es autora de los libros “Correr y caminar, para mujeres de más de 40” (1997) y “Maratón Woman” (2007).

En 2011 fue incluida en el Salón de la Fama Nacional de Mujeres en Estados Unidos, por haber abierto las puertas del running al género femenino, desencadenando una verdadera revolución social.

Os dejamos un vídeo de la BBC con su historia: