Y tu, ¿Pronas o supinas?

En los últimos años el correr se ha puesto de moda, y con ello ha habido un gran crecimiento comercial en todo lo que rodea a los corredores. Las marcas deportivas nos han introducido palabras en nuestro vocabulario que hasta ahora solo se utilizaban en diferentes ámbitos sanitarios, como los términos pronación y supinación.

La pronación y la supinación son movimientos triplanares complejos, pero de forma coloquial podemos decir que la Pronación es el movimiento por el que el pie tiende a desplazar la carga hacia el interior, es decir, tiende a aplanarse. La supinación es el movimiento contrario, el desplazamiento de la carga del pie hacia la zona externa.
La pronación es un movimiento normal que el pie realiza en ciertas fases de la marcha o carrera para adaptarse al terreno y disminuir las fuerzas de impacto. Por el contrario, la supinación es un movimiento que convierte nuestro pie en una palanca rígida para poder realizar la impulsión y despegue. Todos somos pronadores y supinadores (depende del momento del paso en el que nos encontremos). El tema está en saber si alguno de esos movimientos es más predominante que el otro, o si se produce en una fase en la que no debe aparecer.

Debemos desmitificar el hecho de que seamos “pronadores o supinadores”, pues salvo excepciones, todos pronamos y supinamos, es decir, que casi todos al correr entramos en contacto con el suelo con la zona externa del pie (es decir supinando) y despegamos del suelo por la zona interna (por lo que en algún momento del paso hemos debido pronar).

Entonces, ¿Nos debemos preocupar de si prono o supino?. Pues depende de si tenemos o hemos tenido lesiones frecuentes. Si he empezado a correr o estoy intensificando mucho la actividad, es normal tener molestias en diferentes grupos musculares, por lo que hay que dejar un tiempo para que se produzcan las adaptaciones fisiológicas en ir poco a poco. Si por el contrario las molestias son habituales o recurrentes, es el momento en el que debes ponerte en manos de profesionales y posiblemente realizarte un estudio de la carrera ( recordad que si corremos, el estudio debe ser corriendo) para valorar si hay algún problema que debamos corregir o tratar.

No todo se resume en si soy “pronador” o no. Si realmente eres “pronador”, o mejor dicho, sobrepronas en algún momento de la marcha o carrera, lo que deberíamos determinar es cuando pronas, cuanto pronas, como afecta la carrera y el paso de los kilómetros a tu pisada, si tendrá relación el exceso de pronación con tu lesión, si necesitas unas zapatillas con control de pronación o unas plantillas, qué grados de movimiento y control deben tener las plantillas…. Y eso sólo podemos valorarlo haciendo un estudio completo de marcha y carrera.

Ahh por cierto, no todos los sobrepronadores necesitan tratamiento o corrección, depende de múltiples variables.

 


 

¿Por qué es importante el estudio biomecánico de la marcha o carrera en el deportista?

 

El Estudio Biomecánico de la Marcha/CARRERA nos permite conocer si tu forma de pisar es correcta y si tiene relación con determinadas patologías, pudiendo prevenir la aparición de futuras lesiones musculares y osteoarticulares. En el caso de deportistas el estudio cobra mayor importancia para prevenir o recuperar lesiones y para alargar la vida activa del deportista.

Las lesiones más frecuentes que acompañan al corredor son las directamente involucradas con la parte motora: pie, pierna y pelvis. En este sentido, con el estudio biomecánico se realiza un análisis del pie, tanto en posición estática, postural, como dinámica, para observar la forma de caminar o correr del paciente, así como la relación de los pies con otras estructuras, como la rodilla, la cadera y la columna vertebral.

Es de suma importancia, en el caso de que el ejercicio principal sea la carrera, que éste sea el objeto del estudio, es decir que se examine a la persona corriendo, pues la marcha y la carrera son ejercicios bien diferenciados.

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Los resultados de la prueba pueden ayudar a prevenir lesiones musculares y osteoarticulares tales como los esguinces de repetición, dolores en los dedos de los pies, espolones calcáneos, tendinitis, fascitis plantares, lesiones en las articulaciones o sobrecargas, entre otras lesiones comunes entre los corredores. También nos ayuda a saber si las zapatillas que utilizamos son las adecuadas o qué aspectos de técnica de carrera podemos mejorar para prevenir lesiones.

Un estudio biomecánico se inicia con una entrevista en la que se identifican los problemas actuales del paciente así como sus antecedentes de lesiones. Posteriormente se realiza una exploración en camilla para valorar los rangos articulares y musculares de pie, rodilla y cadera. El siguiente paso es la realización de test biomecánicos que permiten evaluar aspectos importantes como la elasticidad, el tono muscular o los bloqueos articulares.

A continuación, se realiza un estudio de la huella plantar: Mediante una plataforma de presiones se evalúan las presiones máximas, centros de gravedad, sobrecargas o falta de apoyo. Continuando con el estudio, es el turno de la Estabilometría, que permite evaluar la postura y valorar la influencia del apoyo en el equilibrio del paciente.

Y para finalizar, un estudio dinámico de la marcha, que constaría del análisis del pie en movimiento para valorar presiones máximas, desplazamiento del centro de presiones o rotaciones; y el estudio de la carrera, para lo que contamos con cámaras de grabación de alta velocidad que ayuden a un análisis exhaustivo.

Con los resultados obtenidos, se deberá valorar la necesidad de realizar un tratamiento personalizado mediante la fabricación a medida de plantillas, ejercicios de potenciación, estiramientos, cambios de calzado, etc.

 

ARTICULOS Y FOTOS:

Fernando Galán Gallego

Podologo colegiado Nº 63

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