Crónica del Trail de los Pastores de Portudera 26km 2500m+, por Iván Diego Arroyo

“El Trail de los Pastores de Portudera, es una carrera espectacular por la sierra de Portudera, que destaca por haber recuperado las duras rutas de pastoreo, en un lugar tan espectacular, abrupto y único como los Picos de Europa.”

Dispone de dos modalidades:

  • Trail y Andarines: 26km y 5000m de desnivel acumulado
  • Maratón: 42km y 8560m de desnivel acumulado

EQUIPO PARA CARRERA:

  • Mochila: Salomon 3L, 4 barritas caseras, 1 barrita comercial, 2 geles, pastillas de sales (el calor aprieta ese día), 2 soft flask de 500ml con pastilla de sales, 2 tubos de magnesio, vaso blando Hydrapak para los avituallamientos y un cortavientos ligero (nunca se sabe).
  • Zapatillas: Inov-8 TrailRoc 235, Drop 0
  • Bastones: Black Diamond Distance FLZ Carbon

Teniendo claro que no era ningún paseo y conociendo algo del entorno de la prueba y la dureza del terreno enmarcado en los Picos de Europa, me apunté a la prueba en su modalidad Trail, y para ello lié a mi primo Fonso y al amigo Rodrigo de Fisioterapia Pielagos, quién me había hablado de esta prueba hace tiempo.

Y así nos presentamos el 22 de Abril en la línea de salida, a las 7 de la mañana habían salido los valientes de la modalidad Maratón, y a las 10:30 salíamos los del Trail.

En ese momento sabes que vas a sufrir, pero que cada paso va a merecer la pena, el tiempo acompaña y las vistas van a ser increíbles. Te auto-engañas pensando en hacer pocas fotos y ningún vídeo, y al final vuelves apurando la batería de la GoPro y con material para recordar cada momento y cada paisaje.

Comienza la aventura, pasamos por el arco de salida, ya en subida, y tras 300 metros de asfalto animados por la gente del pueblo y los asistentes a la prueba, cambiamos al terreno que más nos gusta, lejos del asfalto, apretados, y como no, en subida.

Ahí comienza nuestro KM Vertical de inicio, para calentar las piernas. En los siguientes 3-4 kilómetros atravesamos un bosque de castaños centenarios, el camino se estrecha y el terreno se endurece, pasando por la canal de Somas para acumular algo más de 1000m+ de desnivel y encontrando pendientes de más del 45%.

Dejando Arenas de Cabrales a nuestros pies, seguimos subiendo en fila de a uno, saliéndote del camino para adelantar si consideras que necesitas un ritmo mayor.

Vas hablando con la gente, con el de detrás, con los que adelantas y con gente que ha subido hasta allí simplemente para animar, cosa que es muy de agradecer. Todo ello hace que la subida sea más llevadera y entretenida.

Así hasta completar la subida y juntarte con los de la distancia Maratón, que terminan en el mismo punto y a mitad de su recorrido, de subir el KM Vertical el “Aventón de las Palancas” con 1880m y 1008m de desnivel positivo.

Las vistas son impresionantes, disfrutamos de ellas un momento, pero ni rastro del avituallamiento líquido que figuraba en el perfil para ese punto (KM 4), la gente se queja y ya surgen los primeros problemas de agua, con gente teniendo que compartir.

En ese punto todavía tengo más de medio litro de agua, así que continuamos sin problemas pero con la sensación que la cosa se complica, hace sol y ahora no sabemos donde estará el siguiente punto de agua o avituallamiento.

Comenzamos un “singletrack” corriendo, con vistas a los Picos de Europa, en el que destaca el Urriellu (Naranjo de Bulnes) y no puedes evitar girar el cuello de cuando en cuando para contemplar ese espectáculo. Llegando incluso a parar de correr en seco, al encontrarnos en algún punto sobrepasados por la belleza del entorno, para disfrutar unos momentos.

Un tramo muy divertido, con subidas, bajadas y falsos llanos, y en el que por fin, después de mucho tiempo, pude correr y disfrutar sin ninguna molestia.

En el KM 9 encontramos un bebedero donde la gente hace cola para coger agua, decidimos continuar sin esperar, mojamos completamente la gorra en el bebedero y continuamos, no puede faltar mucho para el avituallamiento. Seguimos corriendo, agotamos el agua y tras una bajada técnica, otra más, llegamos al primer avituallamiento, KM11 y pico, lo que debiera ser el segundo de ellos.

Cargamos bien de agua, bebemos, pastilla de sales, y en mi caso tiro de frutos secos y mucha naranja, paso de chocolatinas y nubes de azúcar.

Comenzamos a correr de nuevo, camino estrecho y divertido, pero no dura mucho, pronto se torna en una vertiginosa y técnica bajada donde termino posando el culo en el suelo antes de llegar a un bosque casi mágico.

Seguimos subiendo y bajando, no siempre se puede correr, al menos yo no lo hago. Y mojo la gorra cada vez que encuentro donde.

Llegamos al KM 16, Bierru, donde improvisan un punto de agua utilizando una goma de la cabaña de Francisco, que vive allí toto el año, y del que ya me habían hablado en casa.

Comienza entonces la dura subida del “Monte la tabla” hasta Tordín, pongo un ritmo constante y no paro hasta llegar arriba, ni una foto o vídeo, veo gente descansando y continuando. Me encuentro con alguien con la música a toda marcha (cuando había un sonido ambiente espectacular), me comenta que se había apuntado a la maratón sin haber mirado siquiera el perfil, preguntando si quedaba mucho por subir. Sigo sin entender como la gente hace estas cosas, luego ocurren desgracias…

Llegamos a Tordín, KM 17-18, avituallamiento líquido y sólido, tiro nuevamente de frutos secos y mucha naranja, bebo, recargo agua, pastilla de sales y continuo.

Hay tramos que permiten correr, y en uno de esos puntos, en un paso estrecho, me encuentro por sorpresa a mi hermana Paula, que había subido por otro lado para encontrarse con nosotros arriba. Gracias!

Sigo corriendo, y tras un par de sustos en los pies, decido bajar el ritmo y esperar a mi hermana y Fonso que venían por detrás (me había enviado un mensaje para decirme que bajaba con él).

Nos queda una última subida de unos 300m de desnivel, pero las vistas siguen siendo espectaculares. Uno es del norte, de Cantabria, pero nunca se aburre de ver estos colores y estas montañas, y el día acompaña.

Estoy en el KM 22-23, ya se ve Arenas de Cabrales y toca afrontar la última bajada, más de 1000m negativos en cosa de 3km, y esa cosa se llama “Calluenga”, con pendientes de más del 50%. Terreno muy técnico, algunos escalones de 50cm y nuevamente ni fotos ni vídeos, hay que estar concentrado.

Poco después de este punto finalmente me alcanzan Fonso y mi hermana, que había decidido acompañarle, ya que iba bastante justo ya.

Afrontamos juntos la bajada, poco a poco, se ve Arenas de Cabrales pero parece no terminar nunca de bajar.

Finalmente salimos al asfalto para entrar al pueblo, caminamos un poco para recuperar las piernas y terminamos corriendo hasta la línea de meta. Es ese momento en el que el ánimo de la gente y los familiares, hace que puedas volver a correr, no sabes como, pero puedes.

El estado final de la mochila es una buena prueba de la dureza de la prueba y del calor del día, por suerte se ha dado bien y hemos hecho los deberes para una buena hidratación.

El perfil y el desnivel acumulado tampoco engañan, y hablan de la dureza de la prueba. Habrá que ir preparándose si queremos enfrentarnos a la versión Maratón, la maratón más dura del mundo dicen por aquí. Pero eso ya será el año que viene si todo va bien…

Para finalizar, y como ya tenemos por costumbre cuando volvemos de Picos de Europa de realizar alguna ruta, paramos en Pechón para meter las piernas o bañarnos en la playa y comenzar la recuperación de la paliza.

Y de paso, recuperar el color original de los pies.

Ah…y disfrutar del atardecer…

Sin duda la carrera más dura y bonita que he hecho hasta el momento, y primera carrera en la que por fin he podido disfrutar, correr y no tener molestias adicionales a las del propio esfuerzo y dureza de la prueba. Ha sido una gran piedra de toque para comprobar en que estado estoy, y las sensaciones no han podido ser mejores, sobrepasando mis expectativas, seguimos… 😉