Emilio Espino, Comandante de Infantería en la reserva y corredor.

Quizá con esta descripción muchos no conozcan al protagonista de nuestra sección, pero si hablamos de él como ese Caballero (con mayúsculas) que a diario recorre la vía verde de Ciudad Real con una cadencia de carrera vigorosa, una sonrisa en sus labios, una barba quijotesca y un acertado consejo para todo aquel que tenga la inteligencia de escucharlos y guardarlos en el cajón de los pequeños tesoros; seguro que se acaban las dudas.

Emilio, cordobés de nacimiento y ciudadrealeño de adopción, reconoce que el running ha estado presente en toda su vida; desde su etapa de estudiante como en su brillante carrera militar, algo que ha hecho que su pase a la reserva, lejos de estar marcado por la relajación, siga teniendo el deporte como leitmotiv.

Nuestro protagonista afirma que correr mejora su físico y su mente, que la subida de endorfinas le conducen a una vida más positiva, que cimenta ese buen humor que nos regala a aquellos que nos cruzamos en su camino, que apuntala su alegría y que refuerza su autoestima. Con estos mimbres, Emilio esquiva el paso de los años y nos regala una lección: la edad es algo mental que no va más allá del DNI.

la edad es algo mental que no va más allá del DNI.

Alguien que ha sido capaz de correr un maratón ataviado como el Ingenioso Hidalgo de La Mancha ya tiene poco que demostrar, pero continuamente nos enseña que correr es algo divertido, que la competición no es necesaria, que todos podemos mejorar y que cuando nos topamos de frente con otro compañero corredor el saludo, o el simple guiño cómplice, es obligado. Al menos a los que aquí escribimos, Emilio nos insufla el aliento necesario para correr durante los próximos 40 años, para tener como meta convertirnos, como él, en Caballeros con zapatillas y, cómo no, para intentar transmitir a las nuevas generaciones educación, valores y amor por el deporte.

Emilio, ese Ingenioso Hidalgo de los caminos, es uno de los nuestros.